Poema de hace meses, releído hoy:

Encuentro

 
Cuando tú y yo,
puntos extremos
en esta red,
nos divisamos,
proyectas tu mundo al mío:
nos encontramos.
Juego a entregarte entonces
mi ser entero.
 
¡Cruza el umbral!
Haz del espacio
distancia cero.
Ignacio Roldán

 

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Poema de hace meses, releído hoy:

Dame la realidad que me has robado

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Dame la realidad que me has robado. Así de claro.
Devuélveme mi cuerpo,
aquel que eclosionó en su instante cero.
No me lo mudes.
No me lo adulteres.
Soy yo,
así,
como siempre me has visto, aunque algo más cascado.

Devuélveme la historia tal y cual fue;
la de los hechos desnudos,
como puntos aislados cuyos lazos,
porque me da la gana hacerlo así,
develaré yo solo.
Que estoy harto de engaños,
de narrativas falaces,
de caprichosas estéticas que no contienen nada.

Dame, te lo repito, la realidad,
dame la realidad que me has robado.

Dame la realidad que me has robado

Si me llamaras…

Sin título (2)

Cada vez que leo estos versos de Salinas no puedo dejar de pensar en su rabiosa actualidad.

Vivimos tiempos de conflictos, de renuncias, de negaciones. Los problemas se acumulan de tal manera que nos sentimos como arrojados en el laberinto o desvanecidos en el vértigo. Hay como un clausurarse en sí mismo, como un constante alargar la mano hacia aquello que, por inmediato, le puede satisfacer a uno momentáneamente. Más allá de nuestra mórbida rutina apenas oímos nada.

Pero resulta que lo cierto, lo que a pesar de todo sigue resonando, es esa llamada que constituye nuestro propio ser. ¿Qué nombre se le puede dar? ¿Tarea, misión, vocación…? Puede ser. Sin embargo, me parece más certero un nombre propio y unos apellidos (los de cada uno), la huella digital o la de la retina, cualquier signo que remita a la propia singularidad.

Si me llamaras, sí, si me llamaras, lo dejaría todo… No solo los precios, los catálogos y el azul del océano en los mapas, ni los días y sus noches, los telegramas viejos y ese amor que más bien parece una invención a mi medida. Dejaría también el afán de lucro y de poder, la fuerza instintiva que sólo busca satisfacer los apetitos, los rencores, los prejuicios y las verdades a medias…

Porque si me llamaras, sí, si me llamaras, el prodigio de mi nombre pronunciado por tu voz estallaría en luces infinitas: como son infinitas las estrellas que iluminan la que antes era noche oscura sobre todos y cada uno de nosotros.

[Entrada recuperada y levemente modificada de aquel blog que una vez tuve: elwawel]

 

Si me llamaras…

Revelación

El arte es revelación o, al menos, invitación a manifestar lo que la obra esconde. Para expresar mi yo inexpresable, articulo palabras en el aire, sentencias, ritmos: necesito decirte mi anhelo más íntimo. Como Cernuda, aquel que «proclama ante los hombres la verdad ignorada, / la verdad de su amor verdadero». Suyos son estos versos:

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu 
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor, 
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero. 

 

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
 
Revelación