Cuna de héroes

vlcsnap-2012-05-15-18h24m00s92[1]No es normal que nuestros tantos canales de la televisión digital ofrezcan una película de esas que te llenan, que te encienden el corazón y que te hace ver que la vida puede valer la pena.

Hoy me he encontrado con esa sorpresa: Cuna de héroes, y he recordado los años de mi niñez y de mi primera juventud, cuando los sábados a la tarde o a la noche mis hermanas y yo, ante una película de emociones profundas, sinceras, nos escondíamos para derramar alguna que otra lágrima y ablandar el nudo que teníamos en la garganta.

Hoy, cuna de héroes parecería un panfleto de valores fascistas y militaristas. A esto se reduciría el juicio estúpido, acorde con el pensamiento hegemónico que rige en el laberinto. Y, sin embargo, sigo viendo en ella esos ideales que nos han robado y cuya ausencia nos encorseta y nos oprime. Son valores como la fidelidad, la generosidad, el respeto, la compasión, la responsabilidad y, sobre todo, la belleza de una vida entregada, que palpita con el corazón de los demás.

Contra esta ausencia me rebelo: cada vez con más fuerzas, con más ímpetu. Porque no sé para qué vivimos en esta sociedad que ha hecho del individualismo y del narcisismo el contenido escondido de un discurso cínico. Y yo quiero saber para qué aliento, y que me digan que merece la pena haber nacido.

longgr1[1]Que me digan que una promesa o un juramento compromete; que la complicidad que surge del amor combina la risa y el silencio, la consideración, la mirada profunda y el beso inteligente; que es un milagro que de nuestros labios brote la palabra del perdón y el agradecimiento; que Dios no nos es ajeno, sino que entrelaza su vida con la nuestra, y que cura las heridas de nuestro corazón con óleo que huele a eternidad.

¿He hablado de Cuna de héroes? Yo creo que sí. Y he hablado también de Maureen O’Hara y de Tyrone Power, y de ese gran director, auténtico genio de la imagen y del relato, que es John Ford: el de La diligencia, Las uvas de la ira, Pasión de los fuertes, El hombre tranquilo, Río Bravo, Centauros del desierto, El hombre que mató a Liberty Valance, Siete mujeres y tantas otras.

No me avergüenzo de emocionarme hasta la lágrima al volver a contemplar, casi treinta y cinco años después, esta película. Mi corazón late, no es de piedra.

Cuna de héroes