Razones de un cambio

He dejado de acceder al periódico El Mundo. Me enganché a él en Paraguay, cuando los ataques del 11-S y la posterior invasión de Afganistán: hay que reconocer que sabía dar información casi en tiempo real y, además, con cierto toque épico.

Posteriormente, creí necesario su claro proyecto de asalto a una de las mayores empresas de destrucción de la persona y de la convivencia: el zapaterismo.

Sin embargo, descubro ahora parte de mi error. Porque El Mundo, como antes El País, se me aparece desde hace unos meses como un diseño programático que no comparto: en primer lugar, porque excede la razón de ser de un periódico, que es la de informar; en segundo lugar, porque una sociedad en la que la eliminación del no nacido sea un derecho, la Iglesia deba recibir la aprobación de los medios de comunicación y las uniones homosexuales signifiquen lo mismo que la unión entre el hombre y la mujer, no es la sociedad que considero justa.

Consultaré otros medios mientras atisbo en internet el nacimiento de nuevas modalidades de periodismo capaces de mirar con ojos limpios los tiempos que nos ha tocado vivir.

Razones de un cambio