Si me llamaras…

Sin título (2)

Cada vez que leo estos versos de Salinas no puedo dejar de pensar en su rabiosa actualidad.

Vivimos tiempos de conflictos, de renuncias, de negaciones. Los problemas se acumulan de tal manera que nos sentimos como arrojados en el laberinto o desvanecidos en el vértigo. Hay como un clausurarse en sí mismo, como un constante alargar la mano hacia aquello que, por inmediato, le puede satisfacer a uno momentáneamente. Más allá de nuestra mórbida rutina apenas oímos nada.

Pero resulta que lo cierto, lo que a pesar de todo sigue resonando, es esa llamada que constituye nuestro propio ser. ¿Qué nombre se le puede dar? ¿Tarea, misión, vocación…? Puede ser. Sin embargo, me parece más certero un nombre propio y unos apellidos (los de cada uno), la huella digital o la de la retina, cualquier signo que remita a la propia singularidad.

Si me llamaras, sí, si me llamaras, lo dejaría todo… No solo los precios, los catálogos y el azul del océano en los mapas, ni los días y sus noches, los telegramas viejos y ese amor que más bien parece una invención a mi medida. Dejaría también el afán de lucro y de poder, la fuerza instintiva que sólo busca satisfacer los apetitos, los rencores, los prejuicios y las verdades a medias…

Porque si me llamaras, sí, si me llamaras, el prodigio de mi nombre pronunciado por tu voz estallaría en luces infinitas: como son infinitas las estrellas que iluminan la que antes era noche oscura sobre todos y cada uno de nosotros.

[Entrada recuperada y levemente modificada de aquel blog que una vez tuve: elwawel]

 

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Si me llamaras…

Hacia una nueva educación

Desde que empecé a dirigir y evaluar propuestas de intervención educativa, a reflexionar sobre el estado de la cuestión y a esbozar un marco teórico coherente, se dibujan dentro de mí las que desean convertirse en líneas de una nueva educación. No de una educación concebida en términos de la modernidad ilustrada, no; más bien, la de una en consonancia con las nuevas realidades que desde hace pocos años emergen con fuerza. Los conceptos clave que de momento parecen imponerse como configuradores de lo que propongo son:

flexibilidad – fluidez – autonomía – tecnología – expresión – trabajo en equipo – creatividad – emprendimiento – generosidad – cultura – identidad.

¿Hay más conceptos clave? Seguramente. ¿Cómo se relacionan entre sí? Si, por ejemplo, tomamos el de “tecnología” (entendido aquí como TIC), podemos darnos cuenta fácilmente de cómo favorece la flexibilidad, la fluidez o la autonomía en determinados procesos; incluso el trabajo en equipo, a través de sus herramientas de comunicación y de tarea compartida.

Una última pregunta, al menos de momento: ¿es posible una transición del antiguo modelo a uno nuevo de las características que planteo?

Hacia una nueva educación