¡Ahora!

Ahora no es mañana: es siempre ahora. Juego de palabras quizás, pero juego abierto.

Mañana no es ahora. Y cuando lo sea, ya no será mañana.

Por eso, hija mía, arrambla ese temor que te invade cuando miras al futuro.

¡Qué importa esa salvaje exigencia de productividad que asoma desde el Este! Desatiende los ríos de sangre, esos que se desbordan en Oriente. Que la marabunta sin freno y devoradora del Sur no invada tus sueños. Y, sobre todo, no mires a Europa, no escuches a esta Europa quizás muerta en su secuestro.

Mañana no es ahora. Y siempre está en tus manos diseñarlo.

¡Ahora!